PARA OLVIDARTE
Para olvidarte. Hoy te escribo amor
para olvidarte, bajo la tormenta
de silencios que habita en esta casa.
Porque ya hasta me duele la tristeza
de recordarte siempre en cada sitio,
y por cada rincón de mi impaciencia.
Ahora, mientras la lluvia abre mi herida,
se vuelve desamparo este poema
que me arranca la vida hora tras hora.
Pero tu ya no estás cuando la niebla
me envuelve el corazón... ni tus abrazos
en los días de invierno cuando nieva.
Tus dedos, ya no juegan con los copos
que siempre se enredaban en mis trenzas,
ni tus cálidas manos en mi espalda,
que hoy, sólo por la escarcha está cubierta.
Por eso hoy te escribo... porque quiero
olvidarte, y también tu voz de estrella
que me abandonó en esta soledad...
soledad que a tu nombre me encadena,
soledad sin tu voz... que arde en mi sangre.
Ya me cansé de ser la primavera
cada vez que tu boca me buscara,
y de volverme otoño sin respuesta
a tanto amor que habita en el crepúsculo.
Porque cada recuerdo tuyo, vela
mis sueños abatidos al caer
de la noche; y al alba, se despierta
todavía mi rabia clandestina
al lado de otras manos que me besan.
Tú, también tendrás otras caricias,
y otra voz en tu oído que en mí suena...
yo la oigo desde aquí... desde esta cama,
que dolorosamente ya no es nuestra...
Por eso hoy he querido escribir
los últimos suspiros que me llenan,
para olvidarte siempre en cada sitio,
y borrar de mi vida la tristeza
que se niega a olvidarte: olvidar
tus abrazos y el fin de este poema.
©®Diana Rodrigo Ruiz
para olvidarte, bajo la tormenta
de silencios que habita en esta casa.
Porque ya hasta me duele la tristeza
de recordarte siempre en cada sitio,
y por cada rincón de mi impaciencia.
Ahora, mientras la lluvia abre mi herida,
se vuelve desamparo este poema
que me arranca la vida hora tras hora.
Pero tu ya no estás cuando la niebla
me envuelve el corazón... ni tus abrazos
en los días de invierno cuando nieva.
Tus dedos, ya no juegan con los copos
que siempre se enredaban en mis trenzas,
ni tus cálidas manos en mi espalda,
que hoy, sólo por la escarcha está cubierta.
Por eso hoy te escribo... porque quiero
olvidarte, y también tu voz de estrella
que me abandonó en esta soledad...
soledad que a tu nombre me encadena,
soledad sin tu voz... que arde en mi sangre.
Ya me cansé de ser la primavera
cada vez que tu boca me buscara,
y de volverme otoño sin respuesta
a tanto amor que habita en el crepúsculo.
Porque cada recuerdo tuyo, vela
mis sueños abatidos al caer
de la noche; y al alba, se despierta
todavía mi rabia clandestina
al lado de otras manos que me besan.
Tú, también tendrás otras caricias,
y otra voz en tu oído que en mí suena...
yo la oigo desde aquí... desde esta cama,
que dolorosamente ya no es nuestra...
Por eso hoy he querido escribir
los últimos suspiros que me llenan,
para olvidarte siempre en cada sitio,
y borrar de mi vida la tristeza
que se niega a olvidarte: olvidar
tus abrazos y el fin de este poema.
©®Diana Rodrigo Ruiz


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